Un elogio a Cristina de Moya (Ver el final)

En la tradición clásica (Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino), se habla de los trascendentales:
propiedades que acompañan a todo lo que es, y que se pueden experimentar desde distintos ángulos.

Los principales son:

Verdad –Verum

Bien – Bonum

Unidad – Unum

Belleza –Pulchrum

No son conceptos morales.
Son experiencias del ser.

1. Verdad

La verdad no es una idea correcta. Es una coincidencia.

Verdad es cuando:

lo que eres

lo que piensas

lo que sientes

y lo que haces

no están en guerra entre sí.

Por eso la verdad libera (no al revés):
mentir —sobre todo a uno mismo— fragmenta.

Verdad = vivir sin escisión interior

2. Unidad

Unidad no es uniformidad. Es integración.

Unidad es lo contrario de estar roto por dentro.
Es cuando tus partes —cuerpo, emoción, pensamiento, deseo— dialogan.

No niegas lo oscuro

No absolutizas lo luminoso

No te fragmentas en roles

La unidad es reconciliación interior.

Por eso el mal profundo siempre divide:
divide dentro de ti, entre tú y los otros, entre tú y la vida.

3. Belleza

La belleza es la verdad cuando se deja ver.

No es decoración.
No es estética vacía.
Es el resplandor de algo verdadero y unificado.

Algo es bello cuando:

no fuerza

no miente

no se impone

no necesita explicación

La belleza atrae sin poseer.
Por eso tiene una fuerza espiritual enorme:
no obliga, invita.

En la tradición cristiana se decía:

lo verdadero se reconoce porque es bello
y lo bello porque es verdadero

4. Libertad

La libertad no es hacer lo que quieres.
Es poder querer lo que de verdad eres.

Eres libre cuando:

no actúas por miedo

no te mueves por anestesia

no repites por inercia

La libertad aparece cuando hay:

verdad (no autoengaño)

unidad (no fragmentación)

Por eso la libertad no se conquista luchando, sino desbloqueando.

Es una consecuencia, no una meta directa.

Numma: una sola experiencia vista desde cuatro lados

Cuando algo es verdadero,
tiende a la unidad.

Cuando hay unidad,
aparece la belleza.

Cuando vives en verdad, unidad y belleza,
surge la libertad.

No son cosas distintas.
Son el mismo centro, mirado desde ángulos distintos.

Esto conecta directamente con Numma

La anestesia moderna es pérdida de verdad (vivir desconectados)

El ruido constante rompe la unidad

El exceso de estímulos mata la belleza

Y sin todo eso, la libertad se vuelve ficticia

Por eso volver a sentir no es algo blando:
es volver al núcleo.

Numma experiencias para volver a sentir

Quiero dar las gracias, de forma expresa y sincera, a mi amiga Cristina de Moya.
Ha sido la auténtica artífice de muchas de estas ideas y una gran defensora de ellas desde el inicio.

Cristina es así:
no impone, no empuja, no grita.
Ofrece píldoras sutiles,
como gotas delicadas que, casi sin darte cuenta, van calando.

Y es que no hay mar sin gotas.

Gracias, Cris

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